jueves, 12 de agosto de 2010

cuatro.




cuando me enamoro soy como capitán del ejercicto romano. un angel incendiario. el gusano del mezcal.

/ eso suena muy solemne. 
como si fueras una especie de samurai.

---------risas.

bueno es que creo que soy un chico solemne. menos cuando estoy medio borracho. o no he dormido bien.


anoche me pego el insomnio cabrón y me puse a leer a Banana Yoshimoto.


/ también suena a samurai.


es algo por el estilo. escribe libros.


---como tu?

bueno. en eso estoy.
aunque a veces pienso que si nuestros sueños no funcionan.
deberíamos  intentar cambiarlos por otros. siempre hay tiempo para eso.

también me da por odiar los libros. libros que nadie lee.
pero si nadie escribiera. no tendría como entretener mi insomnio.


como anoche.



fragmento - Todo lo demás y etcétera


jueves, 5 de agosto de 2010

tres.




a veces ya no se puede huir. 

sabes----
no se hace preciso huir porque afuera no hay nada.

y uno se queda esperando que los huesos decidan moverse. 
ir a donde tengan que ir.

todos nos tocamos en un punto.
alguna vez por segundos todos coincideremos en lo mismo. 
aunque sea un roce. en una furtiva mirada. 

o algo así como lo que me paso contigo.

---entiendo.

después de todo sólo somo un montón de solitarios.



cuantas veces no hemos acabado ya en lo mismo. 
la vaporosa mañana con la cabeza en otro sitio. 
con la virtud de ver nuestra fragilidad
y tan cansados de buscar algo real a costa de todo lo que uno pueda dar.

---El vivir como se debe, implica accidentarnos tantas veces como sea posible, 
uno tiene que permitirse soñar. 

así funcionan las cosas. es como una mecánica invisible. incuestionable.

queramos o no.





fragmento - Todo lo demás y etcétera



miércoles, 4 de agosto de 2010

dos.




hay noches que me es en extremo necesario.
algún peso sobre el pecho.
un millón de almohadas no es suficiente para un buen sueño.

entonces pongo los pies en el suelo. vuelvo a mi peso.

hay otras noches que me es urgente la soledad.
no esuchar más que mi respiración
y una sola almohada es suficiente para un buen sueño.

entonces pongo el corazón contento. suelto mi peso.

y entre lo uno y lo otro.
hay algo perdido en medio.
en el insomnio de las ventanas
en mis manos que sudan y se resisten
a matarte.

de una vez por todas.



-notas sin cuaderno.