miércoles, 4 de agosto de 2010
dos.
hay noches que me es en extremo necesario.
algún peso sobre el pecho.
un millón de almohadas no es suficiente para un buen sueño.
entonces pongo los pies en el suelo. vuelvo a mi peso.
hay otras noches que me es urgente la soledad.
no esuchar más que mi respiración
y una sola almohada es suficiente para un buen sueño.
entonces pongo el corazón contento. suelto mi peso.
y entre lo uno y lo otro.
hay algo perdido en medio.
en el insomnio de las ventanas
en mis manos que sudan y se resisten
a matarte.
de una vez por todas.
-notas sin cuaderno.
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